Estados Unidos deportó a 442.637 personas en el año fiscal de 2025, una cifra que convierte ese período en el primer gran corte oficial sobre la deportación bajo Donald Trump y que supera en unas 171.000 personas el total del año fiscal anterior. Los datos, incluidos en un informe de justificación presupuestaria para el año fiscal 2027 enviado al Congreso, son las primeras estadísticas oficiales de expulsiones publicadas por su Gobierno desde que dejaron de actualizarse en noviembre de 2024.
La cifra llega cuando Trump lleva meses presentando la deportación como pieza central de su agenda migratoria y prometiendo “la mayor deportación de la historia”, con un objetivo de un millón de personas al año. Pero el documento también muestra el límite de esa promesa: de las 442.637 expulsiones, 166.939 correspondieron a personas con condenas criminales o enfrentando cargos penales, un 38% del total.
El año fiscal 2025 abarcó de octubre de 2024 a septiembre de 2025, así que el informe cubre casi todo el arranque del segundo mandato de Trump. La publicación también reabre una disputa de fondo sobre cuánto ha logrado realmente la Casa Blanca, en un momento en que el Gobierno ha sido criticado por la opacidad de sus datos migratorios y por la dificultad para seguir la evolución real de las expulsiones mes a mes.
La tensión entre el mensaje político y las cifras oficiales es clara. Trump ha dicho que quiere sacar del país a “lo peor de lo peor”, pero sus propios números muestran que la mayoría de las deportaciones no recayeron en personas con antecedentes penales. Al mismo tiempo, la Administración ha ofrecido una bonificación de 2.600 dólares a quienes se vayan voluntariamente, frente a los 1.000 dólares que se habían planteado inicialmente, mientras el Departamento de Seguridad Nacional sostiene que más de dos millones de personas se han autodeportado.
En enero, el Departamento de Seguridad Nacional comunicó que en el primer año de mandato se habían deportado más de 670.000 personas, y el ICE elevó después su objetivo anual futuro a 500.000 expulsiones de delincuentes. Fuera del Gobierno, datos independientes de Deportationdata.org indicaron que en enero de 2026 las detenciones de personas sin condenas se habían multiplicado por 8,7 veces frente a los seis meses anteriores a la toma de posesión, una señal de que el endurecimiento migratorio no se limita a quienes tienen historial penal.
La deportación sigue siendo, por ahora, más grande en el discurso que en el objetivo que Trump prometió, pero 442.637 expulsiones en un solo año fiscal dejan claro que la maquinaria migratoria ya opera a una escala que marca la política estadounidense y que el próximo debate será si la Casa Blanca puede sostener esos números sin depender cada vez más de salidas voluntarias y arrestos fuera de su propia narrativa.







