El peso mexicano arrancó la sesión del 20 de abril bajo presión y, alrededor de las 7:40 horas de Ciudad de México, el dólar se vendía en 17.34 unidades. En ese momento, la divisa local acumulaba una depreciación de 0.28%, dentro de un rango de operación de 17.30 a 17.40 pesos por dólar.
La presión no venía sola. El índice dólar subía 0.07% a 98.16 unidades, mientras el WTI avanzaba 3.8% hasta 85.70 dólares y el Brent ganaba 3.25% para ubicarse en 93.29 dólares. Ese movimiento reflejaba un regreso de la aversión al riesgo, dijo Gabriela Siller Pagaza, en una jornada en la que el mercado volvió a mirar a Medio Oriente.
La señal más sensible para los inversionistas llegó tras la incautación por parte de Estados Unidos de un buque iraní en el Estrecho de Ormuz, un episodio que Irán respondió prometiendo represalias. A eso se sumó que Teherán puso en duda su participación en una segunda ronda de negociaciones, justo cuando este miércoles terminó la tregua acordada entre ambas partes.
Janneth Quiroz Zamora resumió el ánimo de la sesión al señalar que el peso se alineaba con la mayoría de las divisas de economías emergentes que retroceden frente al dólar, golpeadas por las renovadas tensiones geopolíticas en Medio Oriente y por un menor apetito por activos de mayor exposición al riesgo. La lectura encaja con el tono de los mercados: el dólar se fortalecía y el petróleo volvía a subir, aunque todavía se mantenía por debajo de los 100 dólares.
Para el peso mexicano, el día quedó marcado por una combinación incómoda: un dólar más firme, petróleo en ascenso y un frente geopolítico que no cede. Si la tensión en Ormuz persiste, la moneda local seguirá moviéndose más por la aversión al riesgo global que por su propia dinámica interna.




