Universidad Católica recibirá a Boca Juniors en la primera fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, un estreno que vuelve a poner a la UC frente a una prueba exigente desde el arranque. Será la decimocuarta versión del torneo que dispute el club desde el año 2000.
El dato que pesa sobre ese partido es frío y claro: desde 2000, Universidad Católica solo ha ganado dos de sus trece debuts en copa libertadores. La última vez que arrancó con triunfo fue en 2006, cuando venció 3 a 2 a Tigres UANL en San Carlos de Apoquindo, con goles de José Pedro Fuenzalida y Jorge Quinteros.
Antes y después de esa victoria hubo una secuencia que ayuda a explicar el desafío que enfrenta el equipo chileno. En 2000 empató 1 a 1 con Peñarol. En 2002 derrotó 3 a 1 a Flamengo. Luego perdió 3 a 2 ante Cerro Porteño en 2003, volvió a ganar recién en 2006 y desde entonces no volvió a celebrar en su estreno continental. En 2008 cayó 2 a 1 ante América, en 2010 perdió 3 a 2 con Colón de Santa Fe, en 2011 empató 2 a 2 con Unión Española, en 2012 igualó 1 a 1 con Bolívar, en 2017 repitió un 2 a 2 con Atlético Paranaense, en 2019 cayó 4 a 1 frente a Libertad, en 2020 perdió 3 a 0 ante Inter de Porto Alegre, en 2021 fue derrotada 2 a 0 por Atlético Nacional y en 2022 volvió a tropezar, esta vez 1 a 0 frente a Talleres de Córdoba.
La tensión está en que el sorteo no le dio a Católica un margen amable para intentar cortar la racha. Boca Juniors llega como primer rival de una fase de grupos que abrirá de inmediato el examen sobre un club que, en dos décadas, ha tenido más tropiezos que arranques firmes en el torneo.
Lo que viene ahora es un estreno de alta exigencia y una oportunidad concreta para romper una historia que se repite demasiado seguido. Si la UC quiere cambiar ese patrón, tendrá que hacerlo desde el primer día y ante uno de los nombres más pesados del grupo.






