Dominic Frimpong, un joven jugador de Berekum Chelsea FC, murió el domingo tras un violento ataque armado contra el autobús del club cuando la delegación regresaba por carretera en Ghana. El asalto ocurrió en el tramo Bibiani-Goaso, en la zona de Ahyiresu, después de un partido oficial contra FC Samartex 1996 por la Ghana Premier League.
Testigos dijeron que un grupo de hombres armados y enmascarados obligó al vehículo a detenerse durante una maniobra y luego abrió fuego de manera indiscriminada. Frimpong recibió un disparo en la cabeza y murió en el lugar, mientras el resto de jugadores, el cuerpo técnico y los directores escaparon en medio del pánico.
La pérdida golpea de lleno a un club que había salido a cumplir un calendario de liga y terminó enfrentando una emboscada en la ruta de regreso. La tragedia también reaviva una preocupación que lleva tiempo rondando al fútbol ghanés: los viajes largos entre ciudades, necesarios para disputar partidos del campeonato, siguen dejando a los equipos expuestos a riesgos que no siempre pueden controlar.
La Asociación de Fútbol de Ghana dijo que mantiene comunicación constante con el club y con la Policía de Ghana para que se realicen las investigaciones y se tomen las medidas necesarias para hacer justicia. La administración de la Ghana Premier League respaldó a Berekum Chelsea y pidió reforzar los protocolos de seguridad para los traslados interurbanos de los equipos, una demanda que ahora deja de sonar preventiva y pasa a ser urgente.
Mientras el club y la comunidad del fútbol ghanés piden apoyo y unidad durante el duelo, el caso de Frimpong deja una certeza dura: para algunos equipos, el peligro ya no está solo en la cancha, sino en el camino de regreso a casa.



