El Departamento de Justicia de Estados Unidos identificó al menos a 384 ciudadanos naturalizados cuyos casos serán revisados en procesos judiciales que podrían terminar con la revocación de su ciudadanía. La cifra llega mientras la Casa Blanca de Donald Trump vuelve a empujar una agenda más dura sobre quién puede seguir siendo estadounidense.
La revisión toca un punto sensible para millones de personas: en Estados Unidos hay cerca de 24 millones de ciudadanos naturalizados, y entre 1990 y 2024 apenas se registraron unas 425 desnaturalizaciones, según los registros del Departamento de Justicia. Ahora, la presión dentro del gobierno apunta a subir ese ritmo hasta 200 procesos al mes, o 2.400 al año, de acuerdo con un informe de El Tiempo.
La desnaturalización es el proceso por el cual el Gobierno de Estados Unidos le quita la ciudadanía a una persona que la obtuvo por naturalización. En ese trámite decide un juez si se mantiene o no el estatus del extranjero, y el expediente suele apoyarse en acusaciones de que la persona mintió u ocultó información, escondió delitos graves o cometió fraude.
Ese marco ayuda a explicar por qué la ofensiva actual genera alarma entre abogados e inmigrantes. Los motivos que aparecen en el debate incluyen terrorismo, pertenencia a pandillas o a cárteles, pero el salto en la escala de revisión sugerida por el gobierno es lo que marca el cambio. Pasar de unas pocas centenas de casos en más de tres décadas a un objetivo de miles al año alteraría por completo la manera en que se aplica una herramienta que durante años se usó con mucha más cautela.
Trump también ha presionado para replantear el alcance de la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos. El presidente firmó una orden ejecutiva para decretar que los niños nacidos de padres indocumentados o con visas temporales no se convertirían automáticamente en ciudadanos estadounidenses, aunque algunos tribunales inferiores bloquearon la medida por inconstitucional. En paralelo, el propio Trump cuestionó el sistema con una frase que resume su postura: “¡Somos el único País del Mundo lo suficientemente ESTÚPIDO como para autorizar el derecho por ‘nacimiento’ a la ciudadanía!”.
La discusión sobre los 384 expedientes y la ciudadanía por nacimiento apunta al mismo lugar: la administración está tratando de endurecer una de las puertas de entrada más protegidas al estatus de estadounidense, justo cuando los jueces ya han frenado parte de ese plan.