Grecia Colmenares volvió a la televisión argentina como una figura central de Gran Hermano Generación Dorada, y Marcelo Pelegri aprovechó ese regreso para contar una versión muy distinta de una separación que durante años estuvo rodeada de versiones cruzadas. En una entrevista en Intrusos, dijo que su divorcio con Colmenares costó 100 dólares y que ambos se pusieron de acuerdo en apenas dos minutos.
Pelegri afirmó que la pareja estuvo junta durante casi veinte años y que tienen un hijo en común. También negó los rumores que lo señalaban por haber engañado a Colmenares o por haberle quitado dinero. “No. Nunca pertenecí a ese mundo”, dijo, y agregó que durante años circularon versiones sobre embarazos inventados y divorcios repetidos que él rechazó de plano.
El peso de su relato estuvo en la imagen que dibujó de aquella ruptura. Dijo que, cuando se separaron, cada uno apareció con su abogado y que él estaba atravesando una quiebra comercial. Según su versión, había perdido una fortuna y terminó viviendo en una casa de Miami que aún conserva. También sostuvo que Colmenares después decidió mudarse a Venezuela.
La historia no se quedó en el pasado. Pelegri contó que años más tarde se reencontraron en Italia, en el contexto de Big Brother en ese país, y que la separación había quedado guardada bajo una privacidad estricta durante mucho tiempo. Ese silencio alimentó durante años las especulaciones sobre fraude y disputas por dinero, precisamente lo que él buscó desarmar ahora en público.
Pelegri cerró con un dato que cambia el tono de toda la conversación: dijo que crió a su hijo desde que tenía ocho años hasta los 33, que hoy el joven vive por su cuenta y que ya tiene un hijo. “Soy abuelo ya”, resumió. Con Colmenares de nuevo en el centro de la pantalla, su versión deja una conclusión clara: aquella ruptura no fue el escándalo millonario que se llegó a contar, sino un divorcio rápido, barato y, por lo menos según él, mucho menos dramático que el rumor que lo persiguió durante años.