Bahía Blanca y el sudoeste bonaerense pasaron parte del jueves y todo el viernes bajo una alerta amarilla por viento, mientras el temporal ya dejaba agua acumulada en varios sectores de la ciudad. El Servicio Meteorológico Nacional mantuvo el aviso para un área que iba a estar afectada desde el mediodía del jueves hasta al menos la medianoche del viernes.
El pronóstico anticipó vientos del sur y sudoeste de entre 35 y 50 km/h, con ráfagas que podrían llegar a 80 km/h. Durante la jornada, el mal tiempo también provocó acumulación de agua en distintos puntos de Bahía Blanca y algunos cortes de energía.
Para las 16:00, la municipalidad informó que había recibido 26 llamados a Defensa Civil y que no había reportes de situaciones graves. Los registros de lluvia variaron entre 30 y 46 milímetros, según la zona de la ciudad donde se midieron, y el propio municipio señaló que el anegamiento temporal fue drenando a medida que la precipitación fue cediendo.
La alerta no se limitó a Bahía Blanca. También alcanzó a gran parte de la provincia de Buenos Aires, además de La Pampa y Río Negro, en una franja de tiempo que atravesó casi dos días y dejó a la región pendiente de la evolución del viento. La combinación de ráfagas fuertes y suelos ya saturados por la lluvia explicó por qué el aviso llegó mientras la ciudad todavía lidiaba con agua en la calle.
El dato que más pesó al cierre de la jornada fue que, pese a los 26 llamados y a los anegamientos, no se habían informado casos de gravedad a las 16:00. Si el viento cumple el pronóstico y las ráfagas se acercan a los 80 km/h, la pregunta inmediata es cuánto margen tendrá la ciudad para evitar que un problema de agua termine convertido en uno de daños mayores.